Ingenio - Salire Masuk alimenta a su familia con la ayuda de discos de corte desechados de Klingspor

«Sería una pena tirar los discos de corte usados de Klingspor.» comenta Salire Masuk, afilador en la ciudad congoleña de Aru.

Klingspor en el Congo

Klingspor en el Congo

El congoleño Salire Masuk procura una segunda vida a discos de corte Kronenflex desechados. De esta manera se aprovecha doblemente la alta calidad de Klingspor.

Hoy es día de mercado en Aru. Dos docenas de habitantes del pequeño pueblo situado en el Este de la República Democrática del Congo están reunidos en torno a Salire Masuk. Él no se altera por nada y disfruta de las miradas interesadas de los hombres que admiran su máquina. Esta está formada por una bicicleta y un cojinete intermedio que lleva montado un disco de corte Kronenflex A 24 Extra de Klingspor.

Esta construcción funciona sin electricidad, porque en Aru no hay. Un asistente acciona los pedales: Saltan chispas cuando Salire Masuk aplica con cuidado el machete en el disco Flex. Un oficio muy solicitado. Este hombre treintañero es afilador y alimenta a su familia de siete personas con este equipo afilador de construcción propia.

A diferencia de lo que ocurre en Alemania, el oficio de afilador sigue siendo muy solicitado en el Este del Congo. Cuchillos, herramientas de jardinería y lanzas desafilados no se tiran, sino que se reafilan.

En este país, sumido en la pobreza después de largas guerras, poca gente se puede permitir comprar herramientas y armas nuevas.

Horst Kommerau es el Director técnico de Diguna, una obra misionera que realiza intervenciones sin fines de lucro en África, y recuerda todavía su primer encuentro con Salire Masuk. «Hace varios años, Salire vino a la base misionera porque el cuadro de su bicicleta estaba roto. Volvimos a soldarlo, y mientras tanto fue descubriendo nuestra caja de chatarra», relata Kommerau. El joven no comprendió por qué los alemanes tiraban los discos de corte desgastados que tienen un grosor de menos de dos milímetros, y se llevó algunos.

Desde entonces, el joven padre de familia se desplaza de una población a otra con su bicicleta para volver a poner a punto las herramientas desafiladas. Entre tanto, Salire Masuk es conocido en todo el distrito alrededor de Aru. Y no para de establecer nuevos contactos, llamando la atención en los mercados. «No deja de impresionarme cómo las personas en África logran hacer algo a partir de nada.

Klingspor en el Congo

Como Salire: a partir de un disco de corte desgastado se ha creado su propio negocio, y esto sin ningún tipo de conocimientos previos», subraya Kommerau.

Usuarios entusiastas. Desde que se conoció la historia del ingenioso africano en Haiger, Klingspor envía regularmente partidas excedentes a Diguna. «Aquí en el Congo, la gente está encantada de utilizar las herramientas de lijado de Klingspor. Su calidad y la durabilidad son especialmente apreciadas por las personas que no tienen muchas cosas.

Al ver las herramientas de color amarillo, mucha gente ya sabe muy bien que pueden confiar en ellas», explica Kommerau.